Daniela Rouco (Drama): el absurdo y la rabia frente a la realidad cubana

Colores intensos, personajes deformados y un humor incómodo atraviesan la obra de Daniela Rouco Lledes, conocida artísticamente como Drama. Nacida en La Habana y residente en Santiago de Compostela, España, la artista usa el bad painting para mostrar su inconformidad con la realidad política y social de Cuba. Su trabajo incluye dibujo, grafiti, intervenciones públicas […]

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Colores intensos, personajes deformados y un humor incómodo atraviesan la obra de Daniela Rouco Lledes, conocida artísticamente como Drama. Nacida en La Habana y residente en Santiago de Compostela, España, la artista usa el bad painting para mostrar su inconformidad con la realidad política y social de Cuba.

Su trabajo incluye dibujo, grafiti, intervenciones públicas y experimentación visual. No busca la perfección académica. Le interesa la fuerza de una imagen, aunque sea grotesca, exagerada o infantil.

Dos obras, una misma inconformidad

¡Burbuja! Te poteaste

Materiales mixtos sobre lienzo.

Una figura caricaturizada, con colores brillantes y un fondo de espirales multicolores, crea una escena que llama la atención y también desconcierta. La obra mezcla una imagen típica de dibujos animados con elementos desagradables que rompen la primera impresión.

Hay algo deliberadamente absurdo en esa mezcla. Drama usa lo infantil y lo grotesco para provocar una reacción que va más allá de lo decorativo. La imagen parece divertida al principio, pero al observar los detalles, la sensación cambia. Lo que parecía un juego visual termina resultando bastante incómodo.

Seguridad del Estado cubano

Materiales mixtos sobre cartulina.

El tono aquí es mucho más explícito. Un rostro humano deforme, con ojos enrojecidos y la boca tapada, ocupa casi toda la obra. En su composición aparecen palabras como represión y tienes que dejar de hacerlo, que aluden a las amenazas y mecanismos de intimidación del aparato de seguridad del Estado cubano.

La deformación del rostro, las lágrimas y la acumulación de elementos hacen de la imagen una representación casi visceral del miedo y la violencia institucional. No se busca suavizar el mensaje ni hacerlo agradable a la vista. El protagonista no necesita demasiadas explicaciones. Su aspecto y las palabras que lo rodean dejan bastante claro de qué se está hablando.

Para Drama, crear desde una postura crítica también significa enfrentarse al aislamiento. La artista menciona la censura, el miedo y la falta de solidaridad dentro de la comunidad artística cubana como algunos de los principales obstáculos para desarrollar y compartir su trabajo.

Quizás lo más interesante de estas piezas sea precisamente su falta de solemnidad. Para Drama bastan personajes absurdos, colores chillones y un lenguaje visual que parece despreocupado, pero que tiene bastante que decir.

Detrás de esos dibujos que por momentos parecen infantiles hay rabia, frustración y una mirada muy poco complaciente sobre Cuba. Y esa contradicción es justamente lo que hace que sus imágenes resulten difíciles de ignorar.

Redes: https://www.instagram.com/p/CvScJlPO25y/?igsh=NzIyZmE3dG9iYzNm

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